sábado, 25 de abril de 2009

Obsesión



Un hola,
y mi mejilla ella besa,
que quisiera volverse labios
y sentirla de una vez como si fuese mía.
Cuantas veces, tanto tiempo, muchos años,
en su puerta de amistad.

Yo la miro, y me atormento,
¿por qué ella no me ve de otra manera?,
¿por qué yo la veo de ese modo?,
¿cómo hago para no celar?,
los roces en su piel,
de esas manos que no son mías,
de esos labios malditos ajenos,

Debo saber,
¿es ella o soy yo?,
que obsesionado vivo,
por cosas que no pasarán,
rabia siento, lloro, solo lloro,
y mis ojos ahogados en sal de furia
lavan mi rostro, pero no mi alma
me refugio una vez más,
en mí, solo en mí,

Un adiós,
y mi mejilla ella besa
Que quisiera volverse labios,
Para poder decirle que me espere,
que la amo y que siempre ha sido así,
pero se aleja, no conmigo,
con él, sin mí.





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5 comentarios:

MAMEN... dijo...

Cuando se trata de amor hay que lanzarse al abismo y arriesgar, si nó uno siempre se preguntará ¿qué habría sido si....????;)

BESOOOSS Y ABRAZOOOSSS¡¡¡¡¡

Merita dijo...

JP: Te felicito por esta iniciativa de escribir.
Es una forma de vaciar emociones que te va haciendo mejor en muchos sentidos. Además es muy clara la posición que manifiesta en cada escrito.
Aguardaré el día en que pueda incluir un libro tuyo en mi biblioteca personal.

Mi abrazo de siempre.

Nancy Callahan dijo...

El amor duele, siempre que no es correspondido...

Sin embargo, me han gustado estos versos...

Casa de Los Cuentos dijo...

Hola Juan Pablo

Hoy he venido a invitarte con especial motivo para que me acompañes esta semana que dedico a la lectura de las letras Argentinas. Espero que lo que esté leyendo te guste tanto como a mí. Espero como siempre tu visita, tus opiniones y comentarios.

Saludos desde Mérida, Venezuela. Jabier.

Karol_a dijo...

Y tengo que llamar amiga
A quien sembró de ilusiones
mis días de primavera,
aquella que pone alas
A mis deseos olvidados,
A la que inventa un color nuevo
Para el arco iris de mis sueños,
A la cómplice de la brisa
Que acuna mi corazón maltrecho,
Ella no sabe, que me duele el alma
De sentirla a cada paso
Y de notar su abrazo
Cada vez que yo respiro.
ella es la libertad
En la cárcel de mis sueños,
El hilo con que zurcir
Los jirones de mi alma.
Y sin embargo,
Tengo que llamarla... amiga.

Hola Juan Pablo, eso suele pasar en el amor, qué hacer si no esperar un milagro o resignarse y esperar un nuevo amor en nuestro corazón...
Suerte amigo poeta.
Un beso, tu poema es precioso. Me ha gustado mucho.