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martes, 17 de febrero de 2009

Es peor la recaida

Rescato la siguiente historia corta que he escrito hace ya algún tiempo, es una de la serie de cuentos Etílicos publicados en un blog ya olvidado por el tiempo, para quienes tienen poco tiempo de leerme, aqui se los dejo.

Mariano lanza un grito desgarrador hacia el cielo, mientras sostiene entre sus manos el pequeño cuerpo inerte sobre su pecho, sus ojos desorbitados por el horror, buscan algo en el cielo, como pidiendo una explicación por el desenlace mortal traído a su vida...
Todo comenzó una tarde después del trabajo, terminada su jornada laboral, recibe una llamada de un supuesto amigo, amigo que no veía hace mucho tiempo, el motivo del llamado era para convidarlo a su casa, está recién llegado, anduvo embarcado tres meses por eso que no se habían visto. El amigo se llama Pedro, es un bebedor empedernido por no decir alcohólico, esta recién pagado, así que anda en busca de sus viejas amistades para armar un Carrete de bienvenida.
Mariano estuvo súper mal hace seis meses, por culpa del alcohol, su mujer lo había dejado y había perdido su trabajo, él no era nada. Mariano no solo se tomaba sus tragos y volvía a casa a dormir la mona, lo que pasaba que el alcohol lo violentaba y llegaba a su casa armando escándalos, pateando las cosas, rompiendo lo poco que tenia, y además golpeaba a su mujer. Pero eso fue que hace seis meses atrás, gracias a que toco fondo al ver que su mujer lo había dejado y que se había quedado sin trabajo, Mariano recapacitó, hizo un tratamiento, y no bebe desde entonces, su mujer volvió con él hace dos meses atrás, al ver que había cambiado.
Mariano al recibir la invitación, se había negado a ir, por lo del tema que no bebía, pero Pedro le insistió tanto que fuera, que termino aceptando. El amigo pasaría por el en media hora mas, a recogerlo en su trabajo, mientras tanto Mariano estaba nervioso por tanto tiempo que no salía con sus amigos, decidió no decirle nada a su mujer, total el pensaba que iría un rato no mas, y volvería temprano para su casa.
Estando ya en la casa del amigo, después de haber pasado a buscar a otras amistades y de comprar el vituperio para la convivencia, se reúnen alrededor de una mesa y comienza la tertulia, uno de los comensales había llevado una baraja de naipes, así que comenzaron a jugar. Mariano con su vaso de bebida observaba al resto que bebía alcohol a destajo, los veía como evolucionaban de hombres cuerdos a jolgoriosos sin razón, sin embargo mariano no tenia ese jolgorio y los observaba con una cierta envidia, ya llevaba una hora en esa casa del bebistrajo, cuando se acerca Pedro, el amigo Pedro, y le pregunta con extrañeza lo que le sucedía, Mariano le cuenta a su amigo sobre lo que él estaba sintiendo, y es aquí donde la historia vuelca hacia un rumbo macabros. El amigo le dice – “¡pero no te preocupes!, si tu señora no esta acá, y no se va ni a enterar si te tomas un trago, además que el Juancho igual tubo ese problemas, e igual ha tomado y no le ha pasado nada. ¡¿Cierto Juancho?!”- mientras uno de los hombres levanta un vaso en señal de aprobación, Mariano mira a su amigo con cierta duda, pero este le entrega un vaso ya preparado y se lo hace beber.
Ya son las cinco de la mañana y Mariano ya ha bebido bastante, aun con una cierta lucidez llama a Pedro y le dice que se tiene que ir, porque se le pasó la hora, entonces Pedro que está curado le dice -“¡pero huevón!, como te vas a ir, si esto está recién empezando, o ¿eres mangoneado por tu mujer a caso?”- , entonces todos en la sala comienzan a reír y a burlarse del mangoneado, Mariano enojado les dice – “huevones a mi no me manda nadie”- y se toma un vaso al seco, el cual tiene un trago que ni el mismo sabe distinguir.
Han bebido toda la noche, ya ha amaneció hace bastante rato, son las once de la mañana, y la gran mayoría de los bebedores yacen durmiendo su borrachera, pero hay un hombre que a duras penas se levanta de un rincón, es Mariano que aun curado agarra sus cosas y se va.
¿Que sentido de orientación tienes lo curagüillas que siempre encuentra el camino a casa?, bueno Mariano no es la excepción, ha llegado a su hogar, golpea la puerta pero se demoran en abrir, después de insistir violentamente varias veces, finalmente la puerta es abierta por una pequeña niña de ocho años que lo mira con cara de asustada, es Belén, su hija, mariano entra y le pregunta a la pequeña por su madre, ella le dice que su mamá salió a comprar, cuando de pronto se escucha el rechinar de la puerta de entrada, es su mujer que vuelve de las compras, entonces se posesiona el demonio de la violencia en el cuerpo ebrio de Mariano, y la recibe con un festín de bofetadas, reprochándole a su mujer cosas que ella no entiende, que el es el hombre, y el es quien manda en la casa, la indefensa mujer en un momento de desesperación, le pide a la asustadiza Belén que corra a pedir ayuda, entonces Mariano la amenaza para que no vaya, pero la niña sale corriendo igual, y Mariano va tras de ella, y en un pestañar la niña desorientada, que va gritando ayuda por que a su madre la están golpeando, en el peor momento de su corta vida cruza la calle, y es tumbada por un vehículo que por allí pasaba, su pequeño cuerpo vuela por los aires y cae muerta sobre el pavimento seco, es aquí donde la vida se nos detiene, se nos vuelve todo lo malo hecho, Mariano corre donde su hija muerta, pero ya es tarde para arrepentimientos, por su irresponsabilidad, por sus malos amigos, el es hoy, lo que es.



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lunes, 16 de febrero de 2009

olvido recordando, bebo muriendo


Entre tenerte y no tenerte,
bebo el vino insípido,
amargo y austero,
áspero, inseguro,
transparente y embustero.
Sacudiendo mis encías,
revolviendo mis anhelos,
desperdiciando mis recuerdos,
despertando mil ensueños.
Como una ráfaga loca,
repugnante es el enfermo,
tal vez alguien perverso,
como un tonto desenfreno.
Aunque no me llegue el aroma,
aunque si lleguen los extremos,
sigo recordando la angustia,
un frio en desconsuelo.
Vivirán mis amargura
en cada sorbo, en cada beso,
o ¿morirán por fin tus ojos
fomentando mi deceso?.

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sábado, 7 de febrero de 2009

Su amada, el Amante y su Propia vida

Esta historia corta la escribí hace un tiempo y ha sido publicada en un blog de origen venezolano llamado Short Cuentos

Pasos, mormullos, risas, vasos chocando en brindis, canciones que nadie escucha, ruidos de alegría que parecen no llegar a un rincón de aquel bar, donde un hombre llora su desgracia, ellos no parecen ver sus ojos perdidos, lejanos, como muertos. El hombre ahogado en pena mira a su alrededor, pero solo ve el vaso medio vacío, la botella llena de promesas de olvido, bebe de ella, buscando consolación, bocanada tras bocanadas su martirio parece agrandarse, su cabeza explota en miles de ideas macabras.

La botella vacía, el vaso medio lleno, el hombre duerme sobre la mesa, soñando con anteriores realidades, el nombre de su amada vocifera, sin saber de tiempo ni espacio, ese sueño se vuelve pesadilla, grita su nombre, pide que no lo deje, que no se vaya, que no le engañe, el le ha dado todo, una vida completa de sacrificios, por que ella le paga así.

Un hombre se acerca, golpecitos en la cabeza, pretendiendo despertar a aquel ebrio sumido en sueños de desengaños, pero el no vuelve en sí, no escucha a nadie, no siente nada, solo un nombre dice, lo toman de los brazos, sonríe como un niño, parece estar volando hacia la felicidad, es dejado en un pequeño callejón.

Agua de vida, agua de muerte, cae sobre su rostro la lluvia nocturna, como cachetada de madre desilusión, lo despierta de una vez, se levanta húmedo de borrachera, aun con los ojos desgarrados, hace parar un taxi.

A su casa llega el hombre ebrio, se supone de la ciudad se había ausentado, nadie esperaba verlo hoy, el taxi paga, baja del vehículo, se para frente al pórtico, sus manos levanta hacia su rostro desfigurado por la amargura y el alcohol, suspiros descontrolados salen de su pecho, lagrimas brotan sin cesar como si alguien se le hubiese muerto, entre sollozos va rodeando el jardín, hasta llegar al patio de atrás, se sienta bajo el ventanal que da a su dormitorio, de pronto su llanto aumenta, sus oídos tapa con fuerza, no es capas de escuchar los sonidos orgásmicos del pecado, de la traición, de la desilusión. Las peores de sus pesadillas parecían hacerse presente en el lugar, el hombre ebrio en llanto, cambia sus ojos de tristeza amarga, a una furia extrema, nunca jamás, hubiese el creído ser parte de la maquinación que se le atraviesa por su atormentada cabeza.

Dos Tiros salen de la casa del ebrio, no hubo gritos, ni quejas, se deja escuchar un tercer estallido penetrador que cruza por su sien, revienta sus ojos cansados de tanta amargura, hasta alcanzar su parietal izquierdo, terminando con gran cantidad de sangre que salpica en la ventana que da al patio trasero de su casa, su cuerpo lleno de muerte cae sobre la alfombra verde, un río rojo de furia forma un lago de miseria humana. Ese cuerpo, que yace en aquel suelo donde tantas veces la amo, carga ahora con tres muertes, su amada, el amante y su propia vida.


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miércoles, 8 de octubre de 2008

Antigua Historia

Hola A todos los que tienen la paciencia de pasar por este humilde lugar, donde divagan las ideas, he aqui una historia que escribí hace algún tiempo, por favor les pido que no cunfundan este relato como si fuera verdadero, no es así, todo es ficticio, quizá le sucedió a alguien en un mundo paralelo, ¿quién sabe?, pero bueno, aqui les vá.

Francisca



Estaba tomando un trago en el bar que acostumbro, fumando un cigarrillo apestoso, que venden en el lugar, los míos los había olvidado en alguna gaveta de mi escritorio, la cuestión era llenar del negro alquitrán mis secos pulmones, era un normal día, en que no pasaba nada, como siempre, el barman me hablaba de pura mierda, la que yo no estaba interesado escuchar, solo quería terminarme el maldito trago y largarme a mi asqueroso departamento, donde solo llego a dormir.
El barman hablaba y hablaba, creo que era algo que le había pasado en su casa, que su mujer no lo trataba como antes, yo pensaba para mi, con esa charlatanería quien lo aguanta, me daba más lastima su mujer que el, aunque siempre hay un roto para un descosido, así que, allá él, como van las cosas creo ser el único que no tiene un perro que le ladre, pero nunca he perdido la esperanza, mi ultima relación, había sido hace mas de un año, mientras tanto mis necesidades fisiológicas, las he saciado con unas cuantas visitas a las chiquillas que siempre están dispuestas a comprenderte, como olvidar a la Francesca, que mujer, pensar que el cuerpo puede llegar a lugares inimaginables, su performance es como para el circo du soleil.

Terminado mi trago me dispuse a irme, salí del bar, en la entrada me abroché bien arriba el impermeable y me subí la solapa para capear la copiosa lluvia que se dejaba caer esa noche, estaba a punto de hacer parar un taxi, cuando una delicada mano me detiene el brazo, me doy vuelta y veo a la criatura mas hermosa que pudiesen imaginar,creo que ni el mas eruditos de los pensante de este insulso planeta, a concebido a tal mujer en su mente, yo quedé pasmado, solo se escuchaba el incesante golpeteo de las gotas en las techumbres, finalmente salieron sonidos de mi garganta, que al parecer eran palabras.

“¿Si,... ....dime?”, dije bastante nervioso.

“¡OH, disculpe!”, me dijo. “lo confundí con otra persona”.

Entonces con mi cara de estúpido le dije que la disculpaba, y me di vuelta para ver si pescaba un taxi, pero nuevamente su mano en mi brazo, ahí ya mi sistema nervioso central, enviaba al resto de mi cuerpo todo tipo de descargas eléctricas, la volví a mirar y con mas detención, llevaba un abrigo azul, pero su rostro era lo que mas resaltaba con la luz de los faroles, esos ojos que hacían juego con su abrigo, eran muy profundos, ya me estaba empezando a perder en ellos cuando me dice.

“disculpe que lo moleste nuevamente, pero al parecer me dejaron plantada, y soy nueva en la ciudad, no se que debo hacer para llegar a donde me estoy hospedando, ¿usted me podría ayudar?”.

Mi cabeza en esos momentos daba vuelta, no podía concentrarme, “si... ...claro, ¿como no?, ¿cuál es su nombre?, yo me llamo Eduardo”, tratando ser galán.

Ella me respondió, “Francisca, mucho gusto, podríamos pasar al bar y ahí usted me explica y aprovechamos de escapar de la lluvia”.

Parecía de armas tomar, entonces pensé “ ¿se llama Francisca?, Francesca es lo mismo pero en italiano”, acordándome de las maniobras de la muy fogosa, entonces le dije que bueno.

Entramos, elegimos una mesa, y le pregunte que quería servirse, entonces me acerque a la barra, le di la orden al barman y me fui al baño. Entré al baño directo al espejo, observé mi peinado, si tenia algo en los dientes, revise si me quedaba algún condón, al parecer esa era mi noche, oriné, me lavé las manos y me retoqué el bigote, volví y ahí estaba ella sin el abrigo, llevaba puesto un chalequito de color blanco, que le traslucía el sostén, su cintura de avispa me tenia perplejo, yo la miraba fijamente y sonriendo mientras me acercaba a la mesa.
Los tragos ya estaban, ella pidió una vaina, yo mi tradicional vodka con agua tónica, nervioso me puse a masticar los maníes que nos había dejado el barman, pero yo imbecil me atoro con un maní, ella suelta un carcajada, entonces me dice, “¡eres muy gracioso!”, aunque a mí no me causaba ninguna gracia, estaba haciendo el ridículo, me tomé una buena bocanada de mi trago, para pasar el desgraciado maní, que se encontraba atorado en mi pescuezo.

Conversamos arto rato, la miraba y me imaginaba como seria en la cama, la imaginé con uniforme de enfermera, hasta del tipo sadomasoquista, me dijo que ella era de Valparaíso que andaba de paso, y que estaba esperando a un ex novio que estaba viviendo aquí en la ciudad, la había llamado y citado en este bar porque quería hablar con ella, pero no llegó nunca, yo no le quitaba los ojos de encima, aunque me parecía raro el lugar para juntarse con una ex, habitualmente este bar no es muy visitado por parejas, he visto de todo aquí, son mas hombres los que llegan, de pronto aparecen prostitutas, pero para una cita hay mejores lugares. Estábamos en lo mejor, cuando de pronto me vino un mareo, ella me seguía conversando, pero yo no podía entenderle, me estaba como desvaneciendo, las piernas no me respondían, de apoco mis ojos se cerraban, yo no quería, pero era mas fuerte que yo, mi ultimo recuerdo es el rostro de la preciosa mujer que me miraba con una sonrisa.

Al otro día desperté en mi cama, con un dolor de cabeza impresionante, aún todo me daba vueltas, me levante a la cocina y me tome un gran vaso de agua, volví a mi pieza para encender el televisor, fue mayor mi sorpresa, el televisor no estaba, mi equipo de música, mi computador, mi reproductor de DVD, todo había desaparecido, busque mi billetera, nada, todas mis tarjetas se las llevaron, no tenia nada, los maricones se habían llevado hasta el teléfono, tuve que pedirle al vecino me prestara para llamar a la policía. Luego mas calmado, esperando a los agentes del resguardo social, vuelvo a mi departamento y encuentro una nota debajo de la cabecera de mi cama, la cual decía con un beso estampado: